
Webull se desplomó cerca de 30% en las primeras horas de negociación del miércoles, después de que un panel bipartidista de la Cámara de Representantes de Estados Unidos calificara los vínculos de Webull con China como un riesgo para la seguridad nacional. El informe, al que CNBC tuvo acceso antes de su publicación, cierra una investigación que el Comité Selecto sobre el Partido Comunista Chino abrió en diciembre de 2024, cuando pidió a la compañía información sobre sus desarrolladores en China, su estructura de propiedad y las salvaguardas para los datos de clientes estadounidenses.
Pasadas las 11 a.m. hora del Este, la acción de Webull (BULL) cotizaba 21,1% por debajo, en 5,75 dólares, con un volumen cercano a 28 millones de títulos, después de haber llegado a perder casi 30%. La venta llegó sin resultados trimestrales ni cambios en la guía de ingresos de por medio, empujada por una pregunta de estructura que el mercado todavía no sabe cómo valorar.
Según el último informe anual de Webull, su fundador y CEO, Anquan Wang, poseía al 31 de marzo de 2026 el 16,4% de las acciones en circulación, pero controlaba el 79,2% de los votos gracias a una estructura de doble clase, un dato que explica buena parte del interés del comité en este broker minorista. La filial de China continental tenía 863 empleados a finales de 2025, el 62% de la plantilla global, y se ocupa de investigación, desarrollo y soporte técnico. Para el comité, los vínculos de Webull con China van más allá de la propiedad, porque la ingeniería y la infraestructura tecnológica siguen conectadas de forma estructural con ese país.
Con el material conocido hasta ahora, no está acreditado que autoridades chinas hayan obtenido información de clientes de Webull ni que esos datos se hayan visto comprometidos. La compañía asegura que la información personal identificable de sus clientes en Estados Unidos se almacena en servidores estadounidenses, y que el personal en el extranjero no puede acceder a ella sin autorización y supervisión desde Estados Unidos. Ya había descrito las acusaciones como basadas en información desactualizada o inexacta; no queda claro si respondió al informe publicado esta semana.
En octubre de 2025 Webull completó el paso a un esquema de compensación omnibus con Apex Clearing, un cambio operativo ajeno a las conclusiones del comité que cualquier operador debería mirar con calma. Antes, Apex presentaba y mantenía las cuentas bajo un modelo fully disclosed; ahora el efectivo de los clientes se deposita y se mantiene directamente en Webull, mientras Apex sigue compensando, liquidando y custodiando los valores. La compañía reportó 24.600 millones de dólares en activos de clientes al cierre de 2025, una cifra que incluye valores en manos de Apex y que no equivale al efectivo que el broker custodia por sí mismo.
Cuando un broker pasa a mantener el efectivo de sus clientes, el balance, la segregación de fondos y la confianza en quien controla la compañía dejan de ser temas de cumplimiento para convertirse en el producto, un punto que casi no aparece en la conversación sobre Webull. Los 24.600 millones de dólares suenan a escala, pero un regulador querrá saber cuánto de esa cifra es efectivo y quién tiene la última palabra sobre él. Aunque el cambio de compensación es un asunto separado de las conclusiones del comité, ambos temas terminan en la misma pregunta sobre quién controla qué dentro del broker.
El informe, por sí solo, no impone restricciones a Webull ni establece que activos o datos hayan sido comprometidos. Su publicación debería aclarar si el comité pide a reguladores financieros u otras agencias que actúen, que es justamente el riesgo que el mercado intenta poner en precio con una caída de este tamaño.
En México, Webull entró en noviembre de 2023 con la compra de la fintech Flink, una operación que incluía la casa de bolsa Vifaru y quedó sujeta a la aprobación de la CNBV. Brasil fue el primer mercado donde relanzó su oferta de criptoactivos, en junio de 2025 y con Coinbase como socio. El informe se centra en los clientes estadounidenses, pero la duda que abren los vínculos de Webull con China sobre dónde se desarrolla la tecnología y quién puede acceder a los datos es la misma para una cuenta abierta en Ciudad de México o en São Paulo.
En una industria donde repartir desarrollo, soporte y datos entre tres o cuatro jurisdicciones es práctica corriente, el caso obliga a un ejercicio incómodo, que consiste en preguntarse cuántos brokers podrían demostrar hoy, con documentos y no con comunicados, dónde vive cada pieza de su tecnología y quién tiene acceso a ella. Webull tendrá que responder en público a esa pregunta; falta ver si el resto del sector se la hace antes de que otro comité lo haga por ellos.