
IG Group acordó comprar Underdog Sports Holdings por hasta 1.300 millones de dólares, la apuesta más grande que ha hecho un broker listado para entrar a los mercados de predicción. El grupo británico, dueño de tastytrade, Freetrade e Independent Reserve, no compró una plataforma de trading. Compró una franquicia de daily fantasy sports con más de cinco millones de clientes que han depositado dinero y once millones de cuentas registradas, la mayoría de ellos jóvenes y acostumbrados a operar desde el teléfono.
Underdog registró ingresos netos cercanos a 466 millones de dólares en los doce meses cerrados el 30 de junio de 2026, un 21% por encima del período equivalente anterior, con un EBITDA de 46 millones solo en el segundo trimestre. El valor de empresa acordado, unos 1.100 millones, equivale a 2,4 veces esos ingresos netos. Es un múltiplo alto para un negocio que recién alcanzó rentabilidad a nivel EBITDA en el primer trimestre de este año, aunque dice bastante sobre lo pocos que son los activos comprables en esta categoría.
Lo que IG adquiere va más allá de la base de clientes. Underdog compró en marzo un mercado designado de contratos y una cámara de compensación registrados ante la CFTC, a lo que sumó en julio su propia plataforma de intercambio, con lo cual controla la cadena completa desde la intermediación hasta la liquidación e internaliza los márgenes que antes cedía a terceros. Hasta hace poco listaba sus contratos en Kalshi, es decir, le pagaba a un competidor por el acceso al mercado.
La lógica regulatoria es el verdadero motor de la operación. El daily fantasy sports, una modalidad de competencia por habilidad sobre el desempeño de atletas reales, se regula estado por estado en Estados Unidos y los formatos permitidos obligan a combinar varios jugadores de equipos distintos, lo que impide ofrecer una posición sobre un resultado único. Los contratos de eventos que sostienen a los mercados de predicción operan bajo la regulación CFTC a escala federal, lo que habilita cobertura en cerca de 50 estados bajo un solo marco. Underdog migró su base de usuarios a esa infraestructura sin fricción, con la misma aplicación, la misma wallet y el mismo proceso de verificación de identidad, de modo que el costo de entrada ya estaba pagado.
Aquí hay algo incómodo para el resto de la industria. Los brokers de CFDs llevan una década patrocinando equipos de fútbol y escuderías de Fórmula 1 para captar clientes deportivos, con resultados que casi nunca se publican. IG decidió saltarse el intermediario y comprar la audiencia directamente. Es un sector que suele tardar años en adoptar cualquier cosa que no sea una plataforma nueva de gráficos.
El argumento de venta cruzada detrás de la adquisición de Underdog tiene sustento en los datos. Según las cifras que IG presentó a sus accionistas, más del 58% de los clientes de Underdog ha operado acciones individuales y el 46% ha operado cripto, mientras que en el mercado general un 44% de quienes operan opciones y futuros participa en mercados de predicción. La compañía proyecta duplicar con creces sus ingresos en Estados Unidos y multiplicar por más de diez sus clientes activos mensuales en ese mercado.
Para los brokers en América Latina la lectura es distinta. El mismo producto que IG acaba de valuar en 1.300 millones de dólares está bloqueado en buena parte de la región. Brasil prohibió los contratos derivados referenciados a eventos no económicos mediante la Resolución 5.298 del CMN y ordenó el bloqueo de 27 plataformas en abril de 2026, entre ellas Kalshi y Polymarket. Esta última ya estaba restringida en Argentina desde marzo por una orden judicial impulsada por la lotería porteña, tras una restricción previa en Colombia.
La asimetría es difícil de administrar desde una mesa regional. La infraestructura existe, la demanda existe, el capital dispuesto a pagar 2,4 veces ingresos existe. Lo que falta es un regulador latinoamericano dispuesto a clasificar esto como mercado financiero en lugar de apuesta. IG pagó por la certeza de la CFTC tanto como pagó por los clientes de Underdog. Cuánto vale esa misma certeza en jurisdicciones donde la autoridad puede bloquear 27 dominios en una semana es una cuenta que en la región todavía nadie ha hecho en voz alta.