
Recientemente un broker global con licencias en Australia, Chipre, Emiratos Árabes Unidos y varias jurisdicciones más nombró su primera directora regional para LATAM, una ejecutiva basada en Colombia con trayectoria en adquisición digital en el sector de apuestas y trading en la región. El comunicado oficial habla de fortalecer marcos de ejecución, optimizar flujos de trabajo regionales, traducir estándares globales a la operación local.
Es, en principio, el movimiento correcto. Alguien que aprendió a mover usuarios en el mercado colombiano de apuestas online, uno de los más competitivos de la región en adquisición digital, sabe cosas sobre el comportamiento del trader latinoamericano que no se aprenden desde una oficina en Dubái o Chipre. Esa capacidad tiene valor real.
Pero hay una pregunta que ningún comunicado de expansión regional de esta industria se hace en voz alta: ¿cuánto reconocimiento de marca tiene ese broker en los mercados donde acaba de nombrar liderazgo? Porque el ejecutivo o la ejecutiva más capaz de la región no puede construir sobre un terreno que no existe. En esta industria, el terreno es la marca, y la mayoría de los brokers que llegan a LATAM con estructura antes que con marca están cometiendo el error más caro disponible.
A principios de 2026, corrimos un estudio de brand tracking sobre el mercado de trading retail latinoamericano: 435 respondentes, tres mediciones, los cinco indicadores que determinan la posición competitiva real de una marca en su mercado. Lo que encontramos es directamente relevante para entender qué le espera a cualquier broker que llegue a LATAM con estructura pero sin marca.
89% consideraría un broker que conoce. El 5% lo usa activamente.
4.0/5 brand rating promedio. Todos los brokers medidos convergen en el mismo rango.
+8pp de awareness se puede mover con inversión en comunicación. La preferencia casi no se mueve.
Esos tres datos juntos cuentan algo muy específico sobre el mercado que este broker acaba de decidir conquistar. Primero: la brecha entre conocer una marca y usarla activamente es de 84 puntos porcentuales. El trader que no te conoce no te considera. El que te conoce mayoritariamente tampoco te usa. Segundo: todos los brokers medidos tienen ratings similares, nadie destaca, nadie desaparece, el diferenciador de rating prácticamente no existe. Tercero: la inversión en comunicación mueve el awareness pero no mueve la preferencia. El trader te conoce más pero no te elige más.
Lo que esos datos le dicen a cualquier broker que llega nuevo a la región es incómodo: el mercado no espera por nadie. Hay brokers que llevan años construyendo awareness, consideración y atributos percibidos en Colombia, México y Perú. El broker que llega hoy con una directora regional, sin importar qué tan capaz sea, llega a competir contra ese acumulado invisible que sus competidores construyeron mientras él seguía mirando la región desde otro continente.
El ejecutivo regional más capaz no puede construir sobre un terreno que no existe. En esta industria, el terreno es la marca, que casi siempre se construye después de la estructura, cuando debería construirse antes.
Aquí es donde el dato del brand tracker se vuelve incómodo incluso para el argumento que estoy defendiendo. Si la inversión en comunicación mueve awareness pero no preferencia, un broker escéptico tiene derecho a preguntar: entonces, ¿por qué construir marca primero resolvería algo? La respuesta está en distinguir dos cosas que la industria trata como una sola. La comunicación paga (la campaña de performance, el anuncio, el impulso de medios) compra awareness. Compra que el trader sepa que existes. Eso es lo que se mueve con presupuesto, y es lo que casi no toca la preferencia.
La preferencia se construye con otra cosa. Se construye con contenido que educa al trader antes de pedirle que se registre, con la comunidad que se forma alrededor de la marca y habla bien de ella sin que se lo pidan, y con el tiempo que hace falta para que esos dos factores se acumulen en la cabeza del usuario. Ninguno de los tres se compra en un trimestre. Por eso la secuencia importa: el broker que empieza a construir contenido, comunidad y reputación antes de nombrar liderazgo regional llega al momento de escalar con preferencia acumulada. El que solo enciende campañas de adquisición compra awareness que no se convierte, porque la variable que decide (la preferencia) no estaba trabajándose desde antes.
He visto esta película antes, en distintos mercados de la región. El broker global decide que LATAM es una prioridad. Contrata liderazgo regional, abre oficina o al menos dirección registrada, lanza campaña de performance, firma acuerdos con afiliados locales. Los primeros meses generan leads. El costo de adquisición parece razonable porque el mercado es nuevo y todavía no hay competencia directa por el mismo inventario publicitario. Luego llegan los siguientes tres o cuatro brokers con la misma lógica, el CPL sube, el diferenciador de producto no existe porque todos ofrecen lo mismo, y la única variable que queda para competir es el precio.
En ese momento, que llega más rápido de lo que parece, el broker que tiene marca construida tiene una ventaja que el dinero no compra en el corto plazo. El trader que ya lo conoce, que ya lo asocia con atributos específicos, que ya fue educado por su contenido o ya oyó hablar bien de él en su comunidad, toma decisiones distintas que el trader que está eligiendo entre cinco opciones que no distingue. El broker sin marca está compitiendo en el nivel más caro disponible: el precio puro.
El nombramiento de liderazgo regional es una señal de que el broker ve volumen por captar en LATAM. Eso es positivo. Lo que preocupa desde el punto de vista de marketing es lo que ese liderazgo va a encontrar cuando llegue a trabajar: ¿cuánto awareness espontáneo tiene la marca en Colombia hoy? ¿Cuántos traders en Bogotá o Medellín nombrarían este broker sin que se les presente? ¿Qué atributos les asocian quienes sí lo conocen? Si esas preguntas no tienen respuesta antes de que el liderazgo regional empiece a operar, el primer trabajo de esa directora no va a ser optimizar flujos de trabajo regionales, va a ser construir desde cero el terreno sobre el que se supone que debe operar.
Contratar liderazgo regional con perfil de adquisición y raíces en el mercado es exactamente lo que hay que hacer. No en lugar de construir marca, antes de escalar, pero después de tener algo que ese liderazgo pueda comunicar con coherencia.
El perfil de la directora nombrada esta semana tiene sentido para el momento que viene: alguien que entiende cómo funciona la captación digital en un mercado altamente competitivo, que tiene relaciones con afiliados y redes locales, y que sabe cómo se gana la atención de un usuario que tiene cinco opciones frente a él. Esa capacidad es valiosa. La pregunta es si el broker le va a dar las herramientas de marca que necesita para que esa capacidad produzca resultados sostenibles, o si va a esperar que el liderazgo regional haga el trabajo de marca que debió empezar antes de nombrarlo.
En la industria del trading en LATAM, la secuencia importa tanto como la decisión. Primero marca, luego estructura, luego escala. Casi todos hacen lo contrario. El costo de hacerlo al revés no aparece en el trimestre del lanzamiento, aparece doce o dieciocho meses después, cuando el CPL ya subió, el diferenciador se erosionó y el liderazgo regional está pidiendo más presupuesto para competir en un mercado que ya se saturó antes de que la marca pudiera instalarse.
Si estás evaluando contratar liderazgo regional para LATAM, mide primero cuánta marca tienes en ese mercado. Awareness espontáneo, consideración, atributos percibidos. Si los números son bajos o no existen, la primera inversión no es el salario del director regional, es la marca que ese director va a necesitar para operar. Contratarlo sin ese terreno construido es pedirle que corra sin piso.
Define qué le vas a dar al liderazgo regional para comunicar. No el catálogo de productos, la narrativa de marca local. Por qué este broker, en este mercado, para este trader específico. Si esa narrativa no existe antes de que el liderazgo regional llegue a trabajar, va a improvisarla, y la improvisación de marca tiene un costo que aparece más tarde cuando ya es difícil corregir.
Establece un baseline de marca antes del lanzamiento regional, no después. El error más caro que cometen los brokers que entran a LATAM es no medir el punto de partida. Sin baseline, no puedes saber si la inversión en liderazgo regional y en campaña de adquisición está moviendo la percepción del mercado o solo generando leads que no se convierten por razones de marca que nadie está midiendo.
El nombramiento de un ejecutivo local es una buena señal sobre las intenciones del broker en la región. Lo que todavía no sabemos, y lo que el mercado va a descubrir en los próximos doce meses, es si ese liderazgo llega con el terreno preparado o si llega a prepararlo. En LATAM, la diferencia entre los dos escenarios es la diferencia entre escalar y sobrevivir.