
Hay una frase de Diego Felipe Rodríguez que resume el problema de la industria en América Latina mejor que cualquier estudio de penetración financiera. Cuando se le pregunta por qué la región lleva años pidiendo formación seria y recibiendo promesas de dinero rápido, responde que las personas terminan buscando el equivalente a la comida rápida del trading e inversión, no lo aburrido y tedioso de la academia.
No lo dice como reproche al retail. Lo dice como diagnóstico de mercado, y el diagnóstico tiene dos partes.
Rodríguez, Business Development Manager de Blueberry y ocho años operando capital propio, identifica dos fallas que se alimentan entre sí. La primera es de precio: la educación financiera formal y certificada es cara, lo que la deja fuera del alcance de buena parte de la región. La segunda es de vacío: donde no llega la formación formal llega otra cosa.
“Existen muchos influencers, no todos, que venden esa promesa de dinero rápido”, explica. “La gente al no poder tener algún tipo de educación formal cree en estas promesas falsas, no por convencimiento sino por necesidad.”
Esa última distinción merece que nos detengamos. La lectura cómoda de la industria es que el trader latinoamericano cae en el discurso del dinero rápido por ingenuidad. Rodríguez propone otra: cae porque es lo único que tiene a mano y gratis. El problema no es de criterio, es de oferta. Una falla de oferta se corrige con distribución, no con advertencias.
Es exactamente ahí donde entra el acuerdo que Blueberry acaba de firmar con FinancialTools.io.
Blueberry se convierte en el primer bróker en dar a sus clientes acceso a licencias de MacroQuantiva, la plataforma de análisis desarrollada por FinancialTools.io, compañía colombiana de herramientas de trading algorítmico. El acuerdo no se limita a entregar el acceso. Rodríguez utilizará la plataforma en vivo durante sus sesiones con clientes, mostrando cómo se lee y cómo se integra a una operativa.
La distinción entre las dos cosas importa. Regalar licencias es promoción. Enseñar a usarlas frente al cliente, con alguien que responde preguntas en tiempo real, es otra categoría de compromiso, y es la que define si esto es un programa o un beneficio de cuenta más.
MacroQuantiva, en la descripción de Rodríguez, condensa sentimiento y dirección de mercado sobre los principales activos que opera el retail de la región, desde la fuerza del oro y el Bitcoin hasta el Nasdaq y el petróleo. Funciona como un screener rápido de tendencia, con una metodología propia de medición, y suma un motor de backtesting que él describe como potente.
La pregunta incómoda para cualquier bróker es por qué destinar presupuesto a formación cuando la publicidad de adquisición muestra resultados en semanas y la educación no muestra nada en meses.
La respuesta de Rodríguez es de unit economics, no de responsabilidad social. “Lo que le interesa a los brókers, y en este caso específico a Blueberry, es que las personas duren mucho tiempo en el mercado”, dice. “No sirve que una persona deposite y pierda su cuenta en cuestión de días. Entre más tiempo dure una persona operando es más sano para el mercado y a su vez para el bróker.”
Es el argumento que la industria repite en conferencias y contradice en su presupuesto, porque la educación no tiene atribución. Una sesión de formación en marzo no aparece en el reporte del depósito de septiembre, y en una discusión de presupuesto pierde siempre contra un canal que reporta cada semana. El acuerdo con FinancialTools.io es interesante precisamente porque solo se justifica bajo la métrica de retención. Bajo la métrica de adquisición no tiene sentido.
Preguntado por el cliente que Blueberry quiere tener dentro de cinco años, Rodríguez describe un perfil que se parece poco al de hoy: “un trader que opere más desde la información y la estrategia y no tanto desde lo emocional, ilusionado por una promesa falsa. Un trader que vea esto como una alternativa de inversión y no como el camino fácil a volverse millonario”.
Aquí es donde la conversación se vuelve más honesta de lo habitual. Rodríguez no vende la idea de que el bróker puede hacerse cargo del resultado del cliente, y marca la frontera con precisión regulatoria.
“Como bróker nosotros no tenemos la capacidad de asesorar inversiones ni condicionar a los clientes”, dice, “pero sí tenemos la obligación de divulgar el funcionamiento de los activos que se pueden operar, cosas como el apalancamiento, el spread, el margen y el mercado en general, para que sea un cliente que opere de la manera más informada.”
La distinción entre asesorar y divulgar es la que separa la educación legítima de la recomendación encubierta, y es también la que la mayoría de los programas de formación de la industria borra sin darse cuenta. Un bróker no puede decirle a nadie qué comprar. Sí puede, y debería, garantizar que nadie abra una posición sin entender qué le hace el apalancamiento a su margen.
Rodríguez agrega una capa que rara vez aparece en el material comercial de un bróker: el costo humano de operar sin contexto. “Es como intentar volar un avión desconociendo las condiciones climáticas”, explica. “Puedo tener muy claro el equipo técnico y entender cómo pilotarlo, pero estoy dejando un factor externo que va a condicionar cómo tengo que pilotar. En el trading estamos dejando de lado las fuerzas del mercado.”
Sobre lo que le faltó a él cuando empezaba, es directo: psicología. “Entender la teoría es una cosa, pero operar con una cuenta real es un mundo diferente.”
Blueberry podía construir su propia herramienta. Es un bróker australiano fundado en 2016, regulado por ASIC, con entidades adicionales en Vanuatu, San Vicente y las Granadinas y Mauricio, un brazo de prop trading propio y presupuesto suficiente para desarrollar en casa. La decisión de apoyarse en una metodología externa responde, según Rodríguez, a un criterio de equilibrio.
“Como bróker buscamos brindar información sobre trading y el mercado, pero no se puede desarrollar todo”, señala. “Hay personas externas con ideas originales y, algo que me gusta a mí, con una perspectiva diferente de cómo se pueden analizar las cosas. Dos personas pueden ver la misma gráfica, pero no por eso van a llegar a la misma conclusión.”
Que la plataforma sea colombiana no es, para él, un detalle circunstancial. “En Latinoamérica hay suficiente talento y capacidad para crear herramientas que sean útiles para el trading, y puedo decir con seguridad que nadie entiende más nuestro mercado que las personas que lo viven todos los días.”
El punto tiene respaldo en la propia lectura que hace del trader de la región. Preguntado por lo que no se le reconoce lo suficiente, responde que la capacidad de superar la adversidad: acceder a instituciones centralizadas para operar es más barato y más simple en economías fuertes, y aun así el trader latinoamericano sigue buscando alternativas de inversión pese al costo y la confusión, y operando desde monedas más débiles.
El acuerdo llega en un momento en que Blueberry está construyendo estructura formal en la región. En los últimos meses el bróker sumó a Jeffrey Navarro como head de Latinoamérica, procedente de AvaTrade, y a Mario Saudino para la misma región. La distribución de MacroQuantiva no es un gesto aislado, es una pieza de una estrategia de entrada a un mercado donde varios competidores llevan años instalados.
Eso obliga a una lectura sobria. Un programa de educación lanzado durante una expansión comercial puede ser infraestructura o puede ser diferenciador de marketing, y desde afuera se ven idénticos durante los primeros seis meses. La diferencia se mide después, y se mide con tres preguntas concretas: si las sesiones sobreviven al primer trimestre sin tracción comercial visible, si el contenido educa sobre el riesgo del instrumento o solo sobre cómo usar la herramienta, y si Blueberry publica alguna vez el dato de permanencia que dice estar persiguiendo.
Rodríguez, mientras tanto, se planta en el lugar correcto para responderle a quien ya perdió dinero confiando en quien no debía y hoy desconfía de todo lo que suene a educación. “El problema no es la educación en sí”, dice. “El problema radica en el criterio de qué selecciono yo como educación. No existe una fórmula mágica para obtener ganancias. Es estudiar mucho, poner a prueba esa teoría desde mi perspectiva y rodearme de buenos aliados.”
Sobre por qué pasó de operar a querer enseñar, cierra con la razón que hace que este acuerdo importe más allá de las dos compañías que lo firmaron: “entre más personas estén capacitadas e interesadas, el mercado de LATAM podrá crecer mucho más”.
Diego Felipe Rodríguez es Business Development Manager de Blueberry. Profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales por la Universidad Externado de Colombia, con paso por el área institucional de Alianza Valores, consultoría financiera para start-ups y dos años como BDM en Tickmill. Opera capital propio desde 2018 y ha trabajado como asesor de inversiones. Acumula tres años en brokerage y ocho en trading.
Divulgación: Maya Solombrino, autora de este artículo, mantiene un rol de asesoría estratégica en FinancialTools.io. Wall Street en Español publica esta nota bajo su política editorial habitual y sin contraprestación comercial de ninguna de las partes.